domingo, 6 de julio de 2008

IMAGINARIO DEL MAESTRO

IMAGINARIO DEL MAESTRO
Adolfo Zárate Pérez

Sin duda, una de las labores sociales mas importantes entre todas las profesiones es la de ser maestro, Encinas reconoció apenas empezó a escribir su libro Un Ensayo de Escuela Nueva en el Perú (1930), “El más alto cargo que un ciudadano pude desempeñar en una democracia es el de maestro de escuela…”, sin embargo, en los últimos tiempos se ha degenerado la imagen del maestro. Por una parte el gobierno echó el dedo, como los directos responsables de crisis educativa al estilo pilatesco y desde el despotismo ilustrado (todo para los profesores, pero sin los profesores) oculta su incapacidad e incompetencia de conducir el sistema educativo, y por otra parte, con el pretexto de cambio de enfoque, se crearon términos adjetivantes que reducen la labor del maestro, asignando roles de facilitador, guía, mediador, etc., de esta forma se creó imaginarios construidos o autoconstruidos en nombre del cambio, pero que sirven de poco o nada para mejorar nuestra alicaída educación..

El concepto de maestro cambia de acuerdo al tiempo y lugar histórico; en nuestra sociedad está ligado al posicionamiento económico y social del maestro; como está, no es nada atractiva, a pesar de la nota mínima 14 para el ingreso a las carreras de formación docente; por ello es común, aún, escuchar “estudiaré aunque sea para profesor”. Este deterioro llegó a la sima durante el primer gobierno del presidente García, donde bastaba tener quinto de secundaria para ser maestro. En los esquemas mentales respecto a la labor del maestro en el país, carece de prestigio social. Caso distinto al de Finlandia, país que consolidó su liderazgo educativo en el mundo, en las evaluaciones PISA, donde el maestro goza de un alto prestigio social.
Durante nuestra práctica educativa, intelectual e investigativa se utilizan como sinónimos los términos: docente, profesor, educador, maestro y pedagogo; pero cabe hacer una aclaración conceptual para no confundir el concepto de maestro con el de profesor u otras categorías, por ejemplo se dice que “el maestro forma y el profesor informa”. Aunque parezca una discusión fútil, es necesario utilizar un nomenclato adecuado, diferenciar categorías, ya que existe una variedad de términos no bien precisados pero utilizados a diario en nuestra profesión.
Para empezar, los términos docente, profesor, maestro, pedagogo o educador no significan exactamente iguales. Docente es la persona que se dedica a la enseñanza, la instrucción y transmisión de conocimientos, ayudado con demostraciones prácticas y evaluaciones, es decir, con todo ese halo del magisterio. El docente puede ser o no profesor, aunque los dos se dediquen a la enseñanza. Por citar un abogado que enseña en la universidad será docente de Derecho, pero no necesariamente profesor de Derecho. Por su parte, el Profesor, profesional de la educación, es la persona que posee el título para dedicarse a labores de enseñanza y formación (Licenciado en Educación o simplemente profesor). El término "profesor" viene de profesar o ir "en pro de una fe", su familia semántica más cercana son: profeta, profeso, profesión. Recordemos que en las primeras escuelas, después de la invasión española, la tarea de enseñar correspondía a las congregaciones religiosas, porque enseñar era rezar o catequizar. Al profesor se le llamaba "preceptor" o "instructor". En cambio, el Educador es la persona que interviene, influye en la formación del educando, ya sea de manera directa o indirecta, pero que trasciende en ella. Educar viene del latín ‘educare’ que significa "dar forma" y de ‘ex ducere’, sacar de adentro hacia fuera. Educar no es tarea exclusiva del profesor, lo puede hacer el padre o madre de familia, el policía, el periodista, la sociedad, etc., es decir pueden hacerlo diferentes actores, la que hoy llamamos sociedad educadora, aunque más se convirtió en “sociedad deseducadora”. Educar, en un sentido estricto, implica alta dedicación y profesionalismo, recordemos que enseñar no es educar. Ahora bien, el Pedagogo, es aquel que investiga y estudia el proceso educativo, es quien proporciona teoría educativa, diseña políticas, propone teorías. Finalmente, Maestro proviene de "magister" ("magis" significa "más" y "ter" significa "tres"). Implica literalmente que el maestro debe saber tres veces más. Los grados de aprendiz, oficial y maestro (más alto) vienen desde la época medieval y vulgarmente sigue asociado a labores artesanales o pequeños oficios como carpintero o albañil. En pedagogía, maestro es la persona que por sus cualidades, prácticas, obras, ideales, valores, preparación, etc. cumple funciones educativas, de enseñanza, liderazgo, además genera una corriente de pensamiento o de acción. El maestro trasciende y hace trascender, deja huellas personales, sociales y pedagógicas. En Puno, tenemos a José Antonio Encinas (el primero que aplicó en el Perú la Escuela Nueva), Manuel Allqa Cruz (pedagogía de la liberación), Juan Bustamente (pedagogía indigenista) Julián Palacios (maestro trilingüe), Telésforo Catacora (universidad popular), Daniel Espezúa Velasco, Alfonso Torres Luna, María Asunción Galindo (promotores de la educación bilingüe), José Portugal Catacora (Director del Instituto Experimental de Educación Primaria de Puno, hoy 70001, donde aplicó el sistema de Niveles de madurez del aprendizaje), Luis Portugal Camacho, entre tantos otros; sin olvidarnos del primer maestro, considerado como inspirador de la Pedagogía Andina, Mallku Qhapaq y Mama Uqllu, así como los Hamaut’as durante la época incaica (pedagogía racio intuitivista y pragmática). A nivel nacional tenemos a José Carlos Mariátegui (que ni terminó la educación primaria), José María Arguedas, César Vallejo, Enrique Guzmán y Valle, Walter Peñaloza, entre otros. En conclusión, cualquier profesor no es maestro, pero nos gustaría serlo. El maestro tiene discípulos; el profesor, alumnos (de alumen) o estudiantes; el docente, discentes, y el educador, educandos.
El maestro es a la vez profesor, docente, educador, pedagogo; como señala Encinas en su obra Higiene mental, un maestro debe ser un educador, “una persona capacitada por experiencia y estudios continuos en la difícil y delicada misión de guiar la personalidad de los chiquillos confiados a su sabiduría, bondad y discreción. Un maestro que no posea la generosidad suficiente, la serenidad necesaria, los conocimientos fundamentales que lo lleven a un permanente estudio de la conciencia de sus discípulos, es persona peligrosa para guiar la vida integral de los niños”(Encinas, 1936). Encinas también asigna al maestro la función de “leader social” y Gamaliel Churata, el de mentor de conciencias, “un profesor tiene en su poder la llave de las conciencias futuras” (Churata, 1930). Sin duda, es hora de que los maestros, sobre todo andinos, abran nuevas puertas, nuevos senderos; desligarnos del paradigma positivista y fordista, donde unos piensan y otros ejecutan (maestros) y a los que ejecutan hay que capacitarlos, es condición sine qua non salir de esta absurda y estereotipada forma de conducir la educación, meramente mecánico, repetitivo y estéril. La descolonización mental es indispensable para el maestro.
Durante la época oscurantista de la educación peruana, bajo los principios de un constructivismo mal entendido, se le asignaron, y aún persiste su uso, términos adjetivantes de facilitador, mediador, guía, potencializador. Situación tal a la que se llegó a firmar ya no como profesor o maestro sino como facilitador o mediador, esto empezó con algunos “capacitadores” y “especialistas” de los órganos intermedios. Reflejo de una pobre teorización de los constructivismos. Facilitador, su significado literal es aquel que ayuda a hacer fácil o posible la ejecución de una cosa o consecución de un fin. Reducir la labor del maestro a ser un simple facilitador de los aprendizajes es tan absurdo como pedir a un médico que se convierta en un enfermero o en un asistente. Se hizo creer que el facilitador, es constructivista, en cuanto hace dinámicas (jugar al trencito o la pelotita, formar grupos y asignarles nombres como “los conejitos”, “las flores” o de llenar el salón de pepelotes, papelotitis), nada más falaz e impertinente, como si todos trabajaran con niños de mentalidad pre lógica; cuando Piaget habló de métodos activos se refería a la actividad mental, no a la corporal. Además ¿facilitadores de qué?. Un buen maestro, hace fácil el aprendizaje de los estudiantes, eso para nadie es novedad. Después bajo la influencia de Vigotsky, se impuso el término mediador, que viene de medio, puente, punto de unión, nexo. La mediación es la acción se servir de intermediario entre las personas y la realidad. Vigotsky asigna un rol al maestro, pero eso no quiere decir que esa sea toda su labor, como tratan de demostrar algunos entusiastas pero poco iluminados especialistas paquidérmicos, fundamentalmente del Ministerio. Después se dijo que el maestro es guía, tampoco encaja, en tanto el guía va adelante y no siempre se percata con lo que pasa atrás. Que el maestro cumple función de facilitador y mediador es cierto, pero de ninguna manera se puede reducir sola y exclusivamente a una de ellas.
Adicionalmente, con el cambio de enfoques pedagógicos cognitivistas, se exageró en alguna oportunidad de subvalorar al maestro y convertirse en un laissez faire (dejar hacer, dejar pasar). Un maestro, al menos en el marco de la Pedagogía Andina, muchas veces tendrá que intervenir con energía y otras, con generosidad y cariño, sino basta con preguntarnos y responder ¿a que van los y las estudiantes al colegio?. Un maestro poco exigente o con escasa disciplina, se le percibe como aquel que sólo proporciona el programa, las actividades y las tareas (facilitador), pero no un maestro de verdad.
Sea momento propicio para reflexionar en el Día del Maestro, sobre nuestra labor, función y dirección de nuestra profesión. Día del Maestro que se celebra en recuerdo a la creación de la primera Escuela Normal en el Perú, el 6 de julio de 1823 por José de San Martín. Es oportuno, además para reaprender, reorganizar, redireccionar y repensar nuestro compromiso y misión social en la educación de jóvenes, púberes y niños andinos, bajo la luz de un instrumento fundamental que a ningún maestro debe faltar: la filosofía, en nuestro contexto la naciente filosofía andina.

3 comentarios:

benjito2001 dijo...

Un artículo bien informado, claro y diafano que desbroza y aclara con lucidez la confusión que existe en los estudiantes y docentes de latinoamérica sobre el significado de términos con el que se denomina a las personas que realizan labor educativa.
Se recomienda su lectura.

Sammaël Morgenstern dijo...

Bueno, leeré :)

REYNA RIVERA ESPINOZA dijo...

Muchas gracias, me gustó mucho su artículo, me quedó perfectamente claro.Además me ayudó muchísimo a comprender lo del Imaginario Social del profesor. Un saludo fuerte. desde Culiacán, Sinaloa en Méx.